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III
LOS AMIGOS
No es que Yoshi tuviera “amigos- amigos” en el término estricto; el los consideraba más como compañeros de viaje o de lucha; ellos sabían que el era desapegado a todos en general y aún así lo aceptaban y lo consideraban su amigo.
El siempre había sido muy reservado con respecto a su vida; era hasta cierto punto huraño y a veces, daba miedo cuando en combate mataba a su contrincante con tanta frialdad como si no hubiera hecho nada y se dormía con gran facilidad.
Ellos solo sabían que hacía un tiempo había dicho que tenía una hermana, ¡Nada más! No quiso referirse a nada más, ni dar más detalles y la verdad, por el tono con el que lo había hecho nadie preguntó más.
Cuando estaban en algún sitio, el dormía aparte, casi siempre comía solo y no salía en los ratos libres. Sabían que no le gustaban las mujeres, en apariencia al menos, porque por lo general a ellos los acompañaban dos todo el tiempo: Helena, de cabello castaño, no muy bonita pero simpática. Ella era la novia de Jack, uno de los chicos del grupo. La otra chica era Darian, de cabellos rubios, ojos de color café, era la mejor amiga de Helena y la acompañaba a todas partes. A Yoshi no le gustaba hablar con ellas como todos los demás del grupo lo hacían, ni siquiera les dirigía el saludo o las alzaba a ver, era como si ellas no estuvieran y la verdad es que ellas ya estaban acostumbradas a la manera de ser de el y no le prestaban mucha atención. Sabían que no era malo del todo, pero que le gustaba que lo dejaran en paz.
En total, el grupo de amigos de Yoshi se componía de cinco jóvenes. El primero de ellos Caleb era por decirlo el jefe del equipo. Alto delgado de cabello rojizo claro y los ojos verdes. Casi nunca peleaba, pero cuando lo hacía, utilizaba poderes nunca antes vistos por las personas ordinarias. Se decía que era un demonio de más de cien años pero en realidad nunca nadie se había molestado en preguntarle si eso era verdad. Aparentaba veintitantos años y era justamente el, quien concertaba la participación del equipo en los diferentes torneos, claro está, después de haber cobrado un adelanto por participación y de haber asegurado que el equipo tendría un lugar para quedarse con suficientes comodidades, buena alimentación y sobre todo, privacidad.
El segundo de ellos era Aaron, que era un humano con buenos puños y con habilidad para manejar la espada. Al principio era un buscapleitos, pero su temperamento había ido cambiando con el tiempo; para sus dieciocho años había estado en muchas peleas, nunca había matado a nadie en combate y de los seis del equipo era el más débil. A veces, sacaba valor no se sabía de dónde, a veces se llevaba las peores palizas y como en dos ocasiones estuvo a punto de morir. Admiraba a su amigo Jack, porque, aunque este era también un humano, venía de una casta de ninjas y tenía tanta o más habilidad que aquellos con poderes especiales. Era alto no muy fornido, de ojos azules y cabellos castaños. Sus facciones no eran muy agraciadas que digamos, pero en sí no formaban un mal conjunto. Siempre decía alguna cosa sin sentido que provocaba risas o problemas, sin embargo, su carácter era afable y siempre estaba de buen humor.
El tercero de ellos era Jack, que como ya se dijo, venía de una familia de ninjas. Al quedar huérfano a los quince años, decidió emprender viaje y buscar destino. En uno de los pueblos en que estuvo, salvo a Aaron de morir ahogado y desde entonces fueron amigos. Tenían la misma edad y compartían los mismos gustos. Fue Aaron quien le presentó a Helena y desde entonces habían sido novios. Ella tampoco tenía familia y por eso se fue con el. Al escapar del orfanato, su amiga Darian se les había unido. Luego de una demostración de lucha en un pueblo, Aaron y Jack fueron llamados por Caleb, quien los invitó a formar parte del equipo con el que competiría en un torneo de mercenarios. Como la paga era buena, aceptaron y desde entonces, andaban con el.
El cuarto miembro del equipo era Eriol un chico que se veía siempre muy tranquilo, con imagen de pacifista. Tenía unos veinte años; alto, atlético, cabello color borgoña y ojos verde mar. No solo era muy hábil peleando, sino que sabía del manejo de armas, de artes marciales y tenía poderes especiales. Se decía que se había unido al equipo porque su madre se había vuelto loca y la habían recluido en un asilo y no tenía más parientes con quien quedarse. Se decía que era muy inteligente y que cursaba la universidad con años de anticipación y excelentes notas, y que era el favorito del profesorado… También se decía y de hecho los miembros del equipo y él mismo tenían la certeza de que el era la reencarnación del demonio Ariel, el justiciero de la Luna; un demonio cruel de ojos grises y cabellos celestes platinados, muy apuesto, pero increíblemente frío y cruel. Se dice que cuando un siglo atrás lo iban a quemar en una hoguera, les juró a todos que volvería del infierno y acabaría con la vida de todos y de sus descendientes… Desde hacía unos años Eriol se había dado cuenta de que tenía poderes extraños, fuera de lo común; que frecuentemente soñaba cosas que luego comprendió que eran recuerdos de su otra vida, vista a través de los ojos de Ariel. A veces, tenía temor de perderse a sí mismo y es por eso que con el tiempo, había aprendido a manejar y a contener sus poderes, para que estos no acabaran con su vida.
De todos los del equipo, Eriol era el que se llevaba mejor con Yoshi. Talvez porque los dos eran igual de reservados, solo que por distintas razones; en el caso de Yoshi era por huraño y desconfiado, pero en el caso de Eriol era por timidez y reserva. Eriol siempre estaba para ayudarlos a todos, ya que todos siempre confiaban en el. Era el más centrado del grupo y a la vez, de los mejores en pelea.
El quinto miembro era Jan. Jan era un demonio no muy alto, pero bien formado, de piel clarísima, ojos celestes muy claros y cabellos rubios casi blancos. Era uno de los demonios del hielo y usaba las técnicas de congelación y cristales para derrotar al enemigo. Era retraído y tímido, pero le gustaba estar con ellos porque lo hacían olvidar que había estado solo toda la vida y con ellos se sentía parte de algo. Se había unido al equipo luego de que todos los miembros del suyo murieron en una de las peleas a manos de demonios del otro equipo. Ellos le habían ayudado a sanar y el se había quedado con ellos.
A veces, al grupo se unían tres peleadores más: Mark un humano de unos veintidós años, medio fanfarrón y no tan buen peleador, pero increíblemente apuesto y con un cuerpo fascinante. El iba a los torneos porque las chicas se peleaban por hablarle y algunas damas ricas le pagaban por su compañía o para que peleara para entretenerlas. Tal parecía que sus cabellos dorados, su piel bronceada, sus dientes blanquísimos y sus ojos azul oscuro le tenían comprado el favor del público femenino. Sin embargo y con todo, aunque Jack era de piel morena y ojos y cabello oscuro y no tan llamativo como Mark también tenía a muchas mujeres que lo apoyaban por su manera de pelear, y el mismo Mark sabía que en cuanto a fuerza y pelea, Jack siempre le tenía ganada la batalla.
Otro de los que se integraba al grupo era River, un demonio que dominaba el viento. Sus cabellos eran verdes, era alto, fornido, con los ojos grises claro y siempre una sonrisa en los labios, siempre estaba riéndose, haciendo bromas y travesuras; pese a sus casi setenta años parecía un muchacho de unos quince y era como un niño pequeño, pero peleaba con fuerza y por eso a Caleb no le molestaba cuando se aparecía como refuerzo.
El último de los jóvenes era Haku, se veía también más joven de lo que era en verdad. Era un as con la espada, pero en cuanto a fuerza física no era nada fuera de lo normal. No le gustaba usar su fuerza máxima porque entonces su apariencia, que también atraía a las mujeres, se perdía. Su cabello seguía siendo negro y sus ojos violetas pero su piel se volvía amarillenta y se le salían un par de colmillos como de vampiro, arruinando su atractivo. Era bastante calmado y costaba hacerlo enojar, pero una vez transformado en su otra apariencia era feroz, intransigente y era capaz de matar a alguien bebiendo su sangre; pero esto era algo poco común, prefería perder y conservar su atractivo a transformarse delante de sus admiradoras y perder la batalla.
Yoshi se había unido al grupo después de su primera participación, que no había sido con ellos, sino con el equipo de Moira, un demonio de unos ochocientos años de cuerpo joven, con pinta de pirata, cabello corto en picos color fucsia y una enorme cicatriz que le cruzaba la cara desde la ceja izquierda hasta la barbilla cruzándole en diagonal y partiendo parte de la nariz y los labios. Era muy rápida, pero constantemente estaba encima de Yoshi; se veía que le gustaba él, pero a el esas atenciones lo incomodaban y prefirió irse a tener que seguir a su lado y soportarla. Ella sin embargo insistía cada vez que se encontraban en un torneo y no parecía importarle el hecho evidente de que el la rehuía. Ellos lo habían aceptado y sabían que era excelente con la espada. También sabían su secreto; aquel que no le había confiado a nadie, y que hasta cierto punto lo atormentaba.
Seguramente su padre no era un hombre común, sino un demonio, porque en ocasiones, cuando menos se lo esperaba su aspecto cambiaba y su piel se volvía escamosa y verde grisáceo y azulado y sentía un vacío dentro que lo descontrolaba y le hacía hervir la sangre; en esos momentos si tocaba algo lo hacía arder o lo volaba en pedazos. A veces, solo se transformaba, pero esto lo deprimía, sobre todo cuando veía su marca de nacimiento; la maldición, brillar en su pecho en color rojo escarlata. De esto solo Eriol sabía porque por lo general el usaba una prenda para cubrirla.
Definitivamente el era su mejor amigo. Solo el sabía lo de su hermana, lo de la marca y que volvería a la aldea de las amazonas días antes del torneo de mercenarios. De hecho mientras ahora todos estaban seguros de que él aparecería en cualquier momento, pero Eriol estaba preocupado, el sabía que era peligroso que Yoshi fuera a la aldea de las Amazonas y no le gustaba nada la idea de su retraso. Sabía que su hermana estaba deseando matarlo y se preguntaba una y otra vez dónde estaría ahora y si estaría bien. De todas maneras había pedido una habitación para Yoshi.
Dentro de la suite que tenían habían cuatro habitaciones con baño incluido cada una; dos a la izquierda y dos a la derecha. En el centro de ambas había una sala de estar y en esta un balcón hacia los jardines del hotel que daban a un bosque aledaño. Eriol había reservado la habitación de la izquierda con vista al bosque para Yoshi. Sabía que el dormía solo y que no aceptaba compartir habitación con nadie. Él, Aaron, Jack y Caleb dormirían en la de al lado; Jan, Mark, Haku y River en la del frente de ellos, y Helena y Darian, en la del frente de la de Yoshi, también con vista al jardín. Eriol no había dejado que nadie ocupara la habitación de Yoshi; con todo y su preocupación estaba seguro de que vendría.
Las chicas habían traído a una nueva amiga con ellas, y aunque parecía simpática, no sabía por qué no le gustaba ella. Era como si les mintiera o les ocultara algo, sea cual fuere el motivo por el que estaba ahí, no era solo por simple simpatía hacia las chicas; ella tenía dentro algo más, no sabía qué era y no le gustaba. Talvez era su mirada llena de rabia contenida, o talvez era su cabello de un color poco usual y llamativo, entre rojizo y morado.
¿Dónde rayos estaría Yoshi? Se preguntaba. Era de noche y esperaba verlo aparecer pronto. No podía dormir, esperaba que dónde quiera que estuviera, su amigo se encontrara bien.BUENO LINDAS, Y PORQUE NO LINDOS, JAJAJAJA ESTAMOS EN PUBLICACION HOY PORQUE EL JUEVES VA A RESULTAR IMPOSIBLE, OJALA Y DISFRUTEN ESTE CAPITULO Y AQUI ME QUEDO ESPERANDO TUS COMENTARIOS!!!
II
GÍA
Cuando volvió a abrir los ojos no supo donde estaba. Empezaba a pensar que era un sueño cuando de repente sintió el dolor de su cuerpo, todavía entumido. El beso había sido real, tanto que aún le dolía y sentí su interior frío y le costaba respirar… ¡No estaba más en la nieve! ¿Dónde estaba? Estaba arropado en una cama, y aún así se sentía congelado. Miró a su alrededor y vio una especie de casa con una chimenea encendida y una mesa con unos cuantos trastos encima. Intentó incorporarse y la vio sentada en una silla contigua a su cama con la cara recostada en sus rodillas; estaba completamente dormida.
La miró bien. Calculando su estatura, sería de una estatura parecida a la suya, delgada, de piel blanca, mejillas y labios rosados; sus cabellos largos y lacios eran de un color azul oscuro y caían sueltos en mechones sobre su rostro. Traía puesta una especie de capa hecha de piel. Ella seguramente si era una de aquellas mujeres; se parecía mucho a su hermana en el atuendo. Se veía muy cansada…. ¿Y si intentaba hacerle daño? Aunque no estaba muy seguro de las intenciones que ella tuviera, pensó que talvez sus miedos eran infundados…. ¿Y si no? Bueno no había mucho que hacer; se sentía muy débil y por el frío que sentía dentro casi no se podía mover, no podría defenderse… En eso, ella bostezó y abrió los ojos. Eran muy hermosos de color azul oscuro, como el mar. Donde ella lo vio sentado se incorporó rápidamente y lo miró con detenimiento. El sintió temor, pero en eso se quedó atónito cuando la vio sonreír con amabilidad y sentarse a su lado en la cama.
_ ¡Despertaste! ¡Qué alivio! Después de tres días pensé que no lo lograrías… Sigues muy frío, te daré de comer algo caliente… ¿Puedo saber qué hacías en la nieve? Cuando volvía a mi casa al pasar por el cementerio te vi tirado en la nieve, inconsciente. ¿Qué hacías ahí?
_ Yo estaba en… ¡No importa!
_ Está bien, si no quieres hablar de eso no tienes que hacerlo… ¡No te esfuerces! Es solo que… Esta es la aldea de las Amazonas Mágicas. Las marcas que están en lo árboles son maldiciones que matan a los hombres que entran al bosque, es más, dañan a los que se acercan a ellas. No se cómo pudiste entrar; pero lo extraño es que no solo estás vivo sino que los efectos de la maldición no tienen nada que ver con el frío que tienes atrapado en tu cuerpo.
_ Entonces, ¿Tú eres una de ellas?
_ En cierta forma, ¡Sí!_ dijo suave, mirando al piso.
_ ¿Estamos en la aldea?
_ ¡No!... Yo vivo aparte. Mi casa está a nivel de piso, pero desde aquí, a lo lejos detrás de aquella loma, puedes ver el cementerio donde te encontré_ dijo a la vez que servía un cuenco de sopa caliente y lo traía para darle de comer.
_ Pensé que las amazonas odiaban a los hombres… En un principio creí que eran solo una leyenda, pero al entrar al bosque comprobé que eran realidad.
_ ¡Y los odian!_ dijo dándole la sopa a cucharadas- Seguramente deben de haberse extrañado de ver que no morías.
_ No es la primera vez que vengo aquí… Había venido antes… unos dos años atrás.
_ ¿A qué viniste?... ¡Cierto, no quieres hablar de eso! No importa, no lo hagas… Si te hubieran encontrado como te encontré yo, estarías muerto. No se hubieran atrevido a violar la santidad del cementerio, pero te hubieran arrastrado al bosque ¡Y Dios sabe lo que te hubieran hecho ahí!
_ ¿Por qué nos odian tanto?
_ Porque creen en la supremacía femenina. Creen que la vida de los hombres no vale nada.
_ Pero… Tú no crees eso, ¿Verdad?
_ ¡No!_ dijo sonriendo_ Yo creo que todos los seres vivos están entrelazados en un mismo destino… Por eso no vivo en la aldea y prefiero vivir sola. No comparto sus reglas o sus ritos. ¡Dejé de ser una de ellas hace mucho tiempo ya!_ dijo mirándolo a los ojos.
Sin saber por qué, sintió que su piel se sonrojaba. Ella, esa chica le parecía muy hermosa, más hermosa aún que la figura blanca que lo besó en la nieve. Toda su vida había sido huraño en especial con las mujeres; no entendía como era que ella lo hacía sentir así… pero pese a todo, desconfiaba un poco, era mujer y aunque era diferente a todas, no dejaba de ser una amazona. Buscó con su mente en la de ella pero la encontró limpia. Las únicas imágenes que pudo rescatar fueron las de ella cuando lo encontró en la nieve; como entonces se quitó su capa, lo envolvió y se lo llevó cargándolo para su casa. De cómo lo arropó y veló durante tres días hasta caer dormida cuidándolo y vigilando que estuviera bien. Le pareció entonces que talvez ella no era una mala persona y que no había motivo para desconfiar de ella.
_ ¿Cómo te llamas?_ le preguntó el.
_ Gía_ respondió suavemente_ ¿Y tú?
_ Yoshi_ dijo el.
Permanecieron en silencio unos instantes sin saber que más decir. En eso, ella se levantó y le tocó la cara.
_ ¡Es que no entiendo!_ dijo como negando con la cabeza_ Por más que lo intento no logro que entres en calor.
_ Gía, dime… ¿Tu conoces a todas las amazonas?... ¿A todas las criaturas de este bosque?
_ ¡Sí!, ¿Alguna de ellas te hizo algo, o tomaste algo del bosque?
_ ¡No!... Pero es que vi a alguien, o algo en el bosque… Ya la había visto antes. Es blanca, con cabellos largos plateados y piel…
_ ¿Escarchada?_ dijo con gesto de horror.
_ ¡Sí! ¿Cómo lo sabes?, ¿Sabes quién es?
_ ¡Es un demonio! ¡Es el demonio del hielo! ¡Hay gente que afirma que es el invierno mismo! ¡Es terrible!... ¿Te hizo algo?
_ Ella… me besó. ¡No es que yo quisiera! ¡No me podía mover! ¡No tenía opción!
_ ¿Te besó? ¡No! ¡Es peor de lo que pensé! ¡Ahora entiendo!
_ ¿Qué? ¿Por qué?
_ ¡Su beso transmite el frío del invierno! Si no lo detienes te congela por dentro. ¡Ese frío va a matarte!_ dijo con tristeza.
_ ¿No hay modo para deshacer el conjuro?
_ Sí, pero es poco probable. Es hacer que ella retire el frío que sembró en ti, o también…
_ ¿También qué?_ dijo el con ansias.
_ ¡El beso de una amazona! La magia dentro de ellas puede eliminar casi cualquier conjuro, pero no es infalible. Quien sea, debe jurar que te ayudará desinteresadamente y que en caso de que el beso falle usará su propio calor corporal para salvar al que juró ayudar, así neutralizará el conjuro.
_ ¿Y eso cómo lo lograría?_ dijo el.
Ella lo miró a los ojos y se sonrojó, con lo que el comprendió exactamente lo que implicaba tal cosa y bajó la vista.
_ ¡Estoy condenado!_ dijo con sequedad_ Porque ninguna amazona va a querer ayudarme, menos tocarme como no sea para acabar conmigo.
_ ¡No estés tan seguro de eso!_ dijo ella viéndolo a los ojos.
El no dijo nada.
_ ¿No confías en mi?_ dijo ella muy bajo.
_ ¡No es eso! Es que… me da temor. ¿Va a dolerme?
_ ¡No lo creo! ¿Por qué habría de dolerte?
_ Porque cuando ella me besó sentí un dolor intenso y horrible en mi pecho… ¡No tienes idea del sufrimiento que causó!
_ ¡No voy a lastimarte! ¡Voy a ayudarte!
_ No quiero que lo hagas por obligación… Antes, cuando vivía en la tribu de los gitanos, veía como entre ellos se mostraban amor ya fuera besándose, abrazándose… o de otras maneras… En fin, yo nunca sentí nada por nadie y seguramente que no inspiro nada, porque nunca nadie me dijo nada, o intentó demostrarme algo… Las chicas me rehuían y yo decidí apartarme de ellas. No debo de serles muy grato… Yo se que no soy el ideal de nadie y por eso, no quiero forzarte a hacerlo.
_ Pero… ¡Es que yo quiero hacerlo!_ dijo con determinación apoyando su mano en la mejilla de el_ No voy a lastimarte… ¡Lo prometo!_ dijo; y acercándose a él lo besó con suavidad en los labios.
Fue largo y en cierta forma dulce, nunca imaginó que se sintiera así. Su corazón se le quería salir del pecho y sintió que sus mejillas le ardían; su cuerpo sintió un cosquilleo tibio que lo recorría y notó que podía respirar con un poco más de desahogo. Sintió que cerraba los ojos lentamente y se abandonaba totalmente a ese beso. Cuando ella terminó y se separó de el sintió sin saber por qué, que temblaba y su corazón le dio un vuelco. Ella, esa chica, ocupaba toda su mente, casi todos sus malos recuerdos o se habían ido o no importaban ya; se sentía feliz por primera vez, pero ¿Cómo? A el no le gustaban las chicas, ¡No le gustaba nadie! Entonces, ¿Por qué se sentí tan a gusto ahora? ¿Sería posible? ¿Sería esto… amor? ¡No! ¡No podía ser que estuviera enamorado! ¡Había sido tan solo un beso! ¡No significaba nada especial! Entonces… ¿Por qué de repente temió curarse e irse y no volver a verla? Se sintió entre confundido y atemorizado. No dejaría que ella volviera a besarlo, ¡Aunque se muriera! Sentía que si la volvía a besar, un pedazo de su alma quedaría capturado en ella y que se perdería a sí mismo para siempre.
_ ¿Cómo te sientes?- dijo ella con tal tranquilidad que cualquiera diría que no había pasado nada.
_ Mejor… ¡Gracias!
_ ¿Ves que no te dolió? No te hice daño ¿Verdad?
_ ¡No!_ dijo el. “_ ¡Si supieras el daño mental que tengo ahora!”_ pensó.
_ El frío… ¿Se fue?
_ Casi todo, solo siento como una espina en el pecho.
_ ¿Quieres repetirlo y salir del todo de esto?
_ No… ¡Gracias! Seguro que ya se me pasará… ¡Pero que tonto soy! ¡A lo mejor es que tu quieres que me vaya y te deje en paz!_ dijo con un aire de tristeza.
_ ¡No, no es eso!... Además, ahora no te podrías ir, la tormenta ha empeorado y así no podrías salir, no si quieres vivir… Yo quiero que estés bien. ¿Estás seguro que fue suficiente y que sanarás del todo?
_ ¡Si… creo que sí!_ mintió.
La espina en el pecho, ese frío pequeño que no había sido disuelto por la magia del beso, comenzaba a crecer y a apretarle el pecho de nuevo.
_ ¿Dónde vas a dormir?
_ En la silla o en el piso… no lo se. Tú eres quien necesita estar bien cuidado así que permanecerás arropado en la cama.
_ ¡No puedo permitirlo!_ dijo Yoshi contrariado_ Llevas tres días cuidándome y necesitas descansar, yo dormiré en otro sitio.
_ Si quieres… podemos compartir la cama. Es bastante grande y creo que cabemos los dos… ¡Bueno! ¡Solo si tú quieres!
_ Pero es que…
_ ¡Prometo no hacerte nada!
_ ¡No es eso! Es que debes saber que yo…
_ ¡No te preocupes! Yo confío en ti_ dijo sonriendo_ ¡Yo se que no me harás nada malo! ¡Estoy segura de que eres una buena persona!
“_ Una buena persona_ pensó Yoshi_ Si supiera a cuanta gente he matado… Cuanto daño he hecho a otros; seguro que me odiaría y me echaría de aquí, se arrepentiría de haberme besado y no confiaría tanto en mi”._ ¡Esta bien! Yo también creo que eres una buena persona.
Ella dispuso de una manta más y se acomodó al lado de el como si nada.
_ ¡Buenas noches!_ le dijo besando su frente sin previo aviso, y al poco rato se quedó dormida.
El la miró durante un rato. Reflejaba una paz, una bondad tan grande, que era difícil creer que fuera una amazona. Ella lo había cuidado con esmero y lo había salvado… Y estaba ese beso, que aunque quisiera no podía olvidar.
Al dormir soñó con el y soñó que era feliz al lado de Gía, que las amazonas y demás personas se habían ido al infierno y que los dos vivían solos y en paz.
Un dolor agudo en su pecho lo despertó. Miró hacia la ventana; la tormenta no cedía y el sol ni siquiera había salido. Y entonces cayó en cuenta de que estaba peor que antes, sentía inmóviles las manos y las piernas, el pecho se le contraía y respiraba con dificultad. Pese al calor de dentro de la casa su aliento salía congelado en forma de polvo blanco. A su lado Gía dormía tranquila. ¿Qué hacer? ¡No pensó que esto fuera a pasarle! En eso, ella se despertó y se volvió para verlo. La angustia se reflejaba en su rostro. Yoshi no estaba para nada bien, parecía que de un momento a otro se iba a morir.
_ ¡Yoshi!_ le dijo pasándole la mano por el rostro _ ¿Qué te pasa? ¿Qué tienes?
_ No se que pasó… Creo que voy a morirme.
_ ¡No digas eso! ¡Yo te voy a ayudar!
_ ¡No!... ¡Ya hiciste mucho por mi!
Pero ella sin oír razones lo volvió a besar. Aunque el volvió a sentir el calor en sus labios, esta vez no le alivió su dolor. El beso de ella no había funcionado en esta ocasión.
_ ¡No funciona!_ dijo ella con angustia.
El leyó en su mente que estaba dispuesta a todo con tal de salvarlo.
_ ¡No tienes que hacerlo!_ le dijo.
_ ¿Tanto así te disgusto?_ preguntó ella con un dejo de desilusión.
_ ¡No es eso! Es solo que tú eres muy buena… y yo…
_ ¡No me importa! ¡No quiero que mueras!
_ ¿Por qué? ¿Qué te importo? ¡A nadie le importo! ¡Nunca nadie me ha querido!_ dijo volviendo a ver hacia otro lado.
_ ¡Sí me importas! ¡Y mucho! Yo te quiero… ¡No voy a perderte! ¡Para mi vales mucho!_ dijo acercándose a el abiertamente.
_ ¡No valgo nada!_ gritó entonces_ No valgo nada. ¡Soy un asesino y un ladrón!... ¡Soy una basura!
_ ¡Y aún así yo te amo! ¡Sí! ¡Lo oyes bien! ¡Yo te amo!_ casi gritó ella_ ¡Y no me importa lo que seas! Si te pasa algo… no se que voy a hacer. ¡Déjame ser tuya! Déjame salvarte… y, si al final te quieres ir… estará bien_ dijo casi llorando.
El la miró y leyó en su mente que era verdad lo que decía, que se había enamorado de el mientras lo cuidaba. El por su parte no quería morir… y deseaba sentirse querido aunque fuera solo una vez en su vida si era que se iba a morir. Sin saber como, la atrajo hacia si lentamente y empezó a besarla. No supo ni cuando la desvistió y la reclinó en la cama. Cuando el se quitó la ropa, ella lanzó una exclamación de asombro.
_ ¡Esa marca! Es… ¡Igual a la de los árboles! ¿Por qué la tienes tu en el pecho?
_ Yo nací con ella. La he tenido siempre.
_ ¡Tú naciste aquí, en esta aldea!_ dijo ella asombrada.
_ La verdad ¡No lo se bien! ¿Importa ahora?
_ ¡No! Es solo que no creí que aquí hubiera nacido nunca un varón.
Ella lo abrazó y lo besó hasta que cada vez el abrazo se hizo más profundo y sus cuerpos se convirtieron en uno. Arriba, abajo; primero lento, ahora más rápido hasta que el pulso se te agolpa en las sienes y la adrenalina llega al tope. Una ansiedad, un dolor placentero, al llegar al clímax el desahogo de todos los males, cuando ves la luz y el mundo por fracción de segundos es perfecto y desapareces. Yoshi se sintió poseído por ella para siempre; supo que su alma y todo lo que el era se lo había regalado a ella; y no le importó. Estaba curado, se sentía dichoso y sabía que era algo mutuo, que también parte de ella formaría parte de el de ahora en adelante. Acostados uno al lado del otro, ella rompió el silencio.
_ ¿En qué piensas?
_ En que tengo miedo… Miedo de perderte y de no volver a estar contigo… De que te arrepientas y te vayas… o me eches.
_ Eso no va a pasar_ dijo ella sonriendo mientras besaba sus ojos.
_ Gía… ¿De veras crees que yo nací aquí?
_ ¡Estoy segura de que así fue! ¿Tú viste las marcas que había en los árboles en las afueras del bosque? Fueron hechas para resguardar la aldea. Si un hombre se acerca a una de esas marcas, sufre algún daño del cual talvez no se reponga. ¡Si las cruza, muere! Ellos no pueden ver las marcas de los árboles, son mágicas, solo las amazonas las pueden ver. El caracter significa “maldición y muerte” y como ya te dije solo afecta a los hombres. Tú dices que tienes esa marca desde tu nacimiento; lo que quiere decir que naciste aquí porque si algún niño varón naciera aquí estaría maldito y condenado a muerte y por tanto, estaría marcado con el carácter.
_ ¿Ellas pueden ver la marca en mi pecho?
_ No, supongo que no pueden… Yo no la vi. Si tú naciste aquí es de suponer que tuvieras la marca, por lo cual eres inmune a la magia contenida en el carácter. Talvez algunas de ellas te recuerden y por eso es que te deprecian más que a cualquier hombre… Apuesto a que la mayoría solo se quedó muy extrañada de ver que no morías al entrar al bosque.
_ Si tu la hubieras visto; es decir, si hubieras podido verla ¿Me habrías ayudado igual?
_ ¡Si! Ya te lo dije, no vivo con sus reglas ni tampoco sigo sus ritos… Es traición ayudar a un hombre, peor aún, hacer lo que yo hice… Es probable que vengan hasta aquí a intentar hacerme daño.
_ ¿Por qué? Nunca han intervenido, ¿Verdad? ¿Por qué ahora?
_ Porque ya seguramente saben que tu estás aquí. No vinieron antes por la tormenta… y por temor al demonio de hielo. Cuando aparece, por lo general hay tormenta fuerte, ellas no salen entonces; pero ten seguro que cuando el clima se normalice, vendrán.
_ ¿Qué vas a hacer?
_ ¡No lo se!
_ ¿Por qué todas guardan tanto odio?... Sabes… No estoy seguro, pero creo que la tumba que visité era de mi madre.
_ ¿Amaya?... ¿Cómo lo sabes?
_ Tuve una revelación en sueños… Además, oí hablar a la que creo que es mi hermana mayor. Hablaba de un niño nacido aquí que era su hermano, no estoy seguro pero creo que se llama…
_ ¡Silvana!_ dijo ella completando la frase.
_ ¡Sí, es ella! ¡Y vaya que me odia! ¡Decía que iba a encontrarme para matarme!
_ ¡Espera!... ¿Dices que la oíste decirlo?
_ ¡Sí, bueno, no exactamente!... Desde que era niño puedo escuchar lo que los demás piensan… ¡En fin! Lo cierto es que mi madre me odiaba, y mi hermana me odia.
_ Yo no creo que tu madre te odiara.
_ ¿Por qué dices eso?
_ Porque su tumba está apartada de las otras, como seguramente estuviera la mía si muriera o me hicieran algo… Hay cosas que son difíciles de explicar de nuestra naturaleza, que no debemos decirlas. Pero debes creerme, si hubiera sido que ella te odiaba y decidió deshacerse de ti según lo acostumbrado en la tribu, no estaría sepultada tan lejos de las demás amazonas… Por otro lado, ¡Cuídate de Silvana! Es de verdad feroz y casi siempre cumple lo que promete. Solo Fabiana podía hacerla recapacitar, y eso no era todo el tiempo, porque es muy obstinada; y ahora Fabiana ha muerto… No se bien cómo pero no fue por causas naturales. Algo le pasó, pero como ya no pertenezco a la tribu no me dejan enterarme de nada y a veces, es mejor no saber nada con respecto a ellas.
_ ¿De verdad crees que te hagan daño? ¿Qué harás entonces?
_ De que vienen, ¡Vienen!... Lucharé con fuerza hasta donde pueda.
_ ¿Sabes?... Yo voy lejos de aquí; con unos amigos, aunque la verdad más que amigos son compañeros ocasionales… Vamos a torneos de diversas clases, en los que pagan por participar y entretener a otros… La mayoría son mercenarios, pero no mis amigos… ¿Quisieras… no se… venir conmigo?... Ya se que seguramente dirás que no, pero es que temo que te hagan daño.
_ ¿Solo por eso?
_ ¡No!... La verdad es que no quiero irme sin ti… ¿Aceptarías venir conmigo?
_ ¡Sí, iré!_ dijo sonriendo_ ¿Cuándo debemos llegar?
_ ¡Ayer!_ dijo con una carcajada_ pero no te preocupes, empiezan con preliminares de selección, ¡Y mis amigos y yo somos de los buenos! Siempre pasamos directo al torneo. Mucha gente paga de antemano solo por ir a vernos pelear, y… ¿Dije algo malo? Te quedaste muy seria.
_ ¡Es que yo quiero pelear también!
_ ¿Segura? Es muy arriesgado.
_ No tengo miedo. ¡Tú me haces valiente!_ dijo besándolo.
_ ¡Bien! Si mañana mejora el tiempo, nos iremos temprano. No te preocupes, allá nos alojan en un hotel, ¡Como si fuéramos estrellas!
_ ¿Y si a tus amigos no les gusto?
_ ¡Se pueden ir al infierno! No somos tan amigos como para cambiarte a ti por ellos… ¿Extrañarás este lugar?
_ ¡No! La verdad nunca me ha gustado. Quise irme desde hace mucho tiempo pero no tenía un motivo específico… ¡Y ahora lo tengo!_ dijo mirándolo, y con tono travieso añadió: _ ¿Quieres hacerlo otra vez?
_ ¿Hacer qué?_ dijo mirándola.
En eso entendió perfectamente a qué se refería. De momento se sonrojó y se quedó mudo, pero luego dijo quedito:
_ ¡Estaría bien!... ¿No te importa?
_ Por ser tu ¡No, no me importa!_ dijo enlazándose de nuevo a el.
La mañana los sorprendió durmiendo abrazados. La nieve había dejado de caer y comenzaba a salir el sol del amanecer. Al despertar y comprobar que había dejado de nevar, se vistieron y ella recogió unas cuantas cosas en un Saquito de piel color gris. Desde ese lugar se oía agitación en la aldea de las amazonas, seguro que preparaban el ataque. Ellas nunca le perdonarían haber salvado a un hombre, menos a ese en particular.
Cerró la puerta y con ella un pedazo de su historia. Sintió alivio al irse de ese lugar y luego con total alegría se puso en camino de la mano de Yoshi. ¿Hacia dónde exactamente? ¡No lo sabía! ¡No le importaba! ¡Iba a cualquier parte menos ahí!HOLA!!! ESPERO TUS COMENTARIOS!!! PUBLICO HOY PORQUE MAÑANA NO VOY A TENER TIEMPO. OJALA LES GUSTE!!!
I
YOSHI
La nieve cae lentamente copo a copo. A lo lejos, la aldea en los árboles que parece estar desierta. Esta anocheciendo y por efecto de la nieve el paisaje se ve azulado y oscuro. El viento sopla frío y su sonido es lo único que se escucha en el lugar.
Alguien camina por el bosque cubierto con una capa negra. Miles de ojos lo ven desde las casas en las copas de los árboles, unos con odio, otros con temor, unos más jóvenes con curiosidad y admiración.
El joven sabe que lo están viendo, escucha los pensamientos que hay en los habitantes del bosque sobre su presencia en el lugar; cierra sus ojos y ve sus rostros en la penumbra de cada casa. La verdad es que no le importa lo que piensen; aunque las amazonas no toleran a los hombres y por lo general hacen lo inevitable para que no entren a sus dominios o los atacan, está totalmente seguro de que a él no le harán daño alguno, aunque muchas lo deseen con furia. ¡No! ¡A él no! Tienen motivos para no hacerlo. Ni sus armas, ni su magia, ni sus pensamientos podrían dañarlo ahora; aunque hace veinte años… ¡Mejor no pensar en eso, ya no vale la pena! Debe llegar al claro, más allá del bosque, cerca del río y de la cascada.
Conforme se aleja del bosque, siente que las marcas mágicas que alejan a extraños del lugar se debilitan. A él no podrán afectarlo nunca, porque su magia es superior a la de ellas y por otros motivos en los que no quería pensar ahora.
En el claro hay muchas tumbas, seguramente las amazonas llevan en el bosque mágico mucho tiempo. Las pasa de largo, no le importan; y se dirige a una, solitaria, cerca de la cascada; apenas si está marcada con una estaca de madera no muy alta. No hay ningún nombre grabado en ella. Delante de esta se detiene.
Sus ojos oscuros se ven totalmente inexpresivos y su mente se quedó e blanco por unos instantes. Desde hace dos años no venía a este lugar y antes solo había venido una vez. No sabía por qué estaba ahí, delante de esa tumba hoy, una vez más… O mejor dicho, sí lo sabía; era una especie de inquietud, de dolor que no te deja respirar o dormir en paz, una duda que crea un vacío dentro del pecho y te hace ver que a tu vida le falta algo y que no lo va a recuperar nunca… Bien que mal era su madre, ¡Claro, ella solo lo tuvo; y lo tiró al río como por supuesto haría una amazona al darse cuenta de que era un varón! ¡Cuántos más habrían pasado por lo mismo! Ella no estuvo nunca para él, no lo vio crecer, no lo abrazó, nunca pensó en él después de que lo puso en el río, de seguro. ¡Qué desilusión debía de haber sido él! ¡Qué desprecio habría sentido! Ese mismo que tienen las otras cuando lo ven y que seguramente había tenido también su hermana. ¡Sí, su hermana! Sabía que tenía una hermana unos tres años mayor que él. La había visto; aquí, en ese mismo lugar en que él estaba ahora.
Cuando los gitanos con los que vivía le confirmaron que él no pertenecía a su familia, se dedicó a buscar a su verdadera familia. Ellos solo sabían que lo habían encontrado cerca del río, donde pasaban la noche para viajar a otras tierras, ese río que se encontraba cercano al bosque mágico.
_ Nadie que haya entrado antes a ese lugar ha vivido_ le dijo un día Hanna, una de las ancianas de la tribu cuando le contó su historia_ Se dice que esta maldito; que los demonios viven en él y que muchos han desaparecido para siempre. Los que se acercan a el mueren a los pocos días como envenenados por algo que nadie sabe cómo curar. ¡Es un lugar al que no debes entrar nunca! ¡Promételo Yoshi!_ le había dicho la anciana.
_ Lo prometo_ dijo él.
No había cumplido; nunca había tenido la intención de cumplir esa promesa. Lo más cercano a solucionar el misterio de su origen se encontraba en ese bosque y nada lo iba a detener.
El haber matado a uno de sus hermanastros por atreverse a burlarse facilitó las cosas. Recordó que siempre se había burlado de él desde que era niño, que siempre buscaba excusas para dejarlo a él con todo el trabajo a cuestas, o para meterlo en algún embrollo tan grande que siempre acababa con algún castigo por algo que no había hecho. Todo el tiempo eran burlas, golpes, gritos… En fin, ese día decidió que era suficiente y sin pensarlo dos veces, cuando comenzó a golpearlo y a burlarse de él sin razón, sacó su espada y le abrió el pecho con dos tajos en un solo movimiento. Ese mismo día abandonó la tribu, en donde si no lo estaban buscando para matarlo, por lo menos lo habrían expulsado de por vida, ya que es lo que hacen en estos casos. Y desde entonces había tenido que robar y matar para poder llegar a ese lugar. Matar… ¡Ahora eso no representaba nada para él!
Recordó que cuando llegó al bosque, vio marcada por unos instantes antes de desaparecer en los árboles la misma marca mágica que él llevaba en el pecho y que nunca nadie supo ni decirle qué era ni qué significaba. Al entrar vio que todo el bosque se quedaba en silencio. Ese día nevaba parecido a hoy, solo que más fuerte. Vio como desde arriba muchas figuras femeninas lo veían al igual que hoy; todas lo evitaban y no vio ni un solo hombre.
El día anterior antes de llegar, había soñado con ese lugar. Soñó que caminaba por el bosque, que seguía a alguien pero no sabía bien qué o quién era. Eso lo llevaba hasta un claro más allá del bosque y desde lo alto de la cascada, sobre una gran roca plana, señalaba un lugar hacia abajo. No veía muy bien quién era, solo sabía que parecía tener la figura de una mujer y que era totalmente blanca. La ventisca no le permitía distinguir sus facciones, ya de por sí difíciles de ver debido a la altura del lugar donde se encontraba. No cabía duda en que señalaba un lugar abajo, cerca de la cascada.
En su sueño, él llegaba hasta ese lugar y solo veía una estaca de madera, mucho más pequeña y menos elaborada que todas las otras que se encontraban en el claro. Se preguntaba quién estaba en ese lugar que a todas vistas era una especie de cementerio o campo santo. Le pareció oír su nombre “_ Yoshi” como en un eco cantado por el viento.
La figura blanca seguía señalando desde la roca en lo alto de la cascada, la ventisca iba en aumento, y el frío y los cristales de hielo cortaban su piel.
_ ¿Qué intentas decirme?_ gritaba en su sueño con angustia hacia la figura blanca_ ¿Quién está aquí?_ preguntaba con desesperación cayendo de rodillas por el frío y en parte por un temor que iba creciendo en su pecho.
La figura permanecía inmutable en lo alto de la cascada y justo cuando llegó a creer que no tenía esperanzas de conocer la verdad que temía, oyó de nuevo esa voz, solo que esta vez no sonó como un eco perdido en la ventisca, sino que fue clara como un susurro que va directo a la mente.
“_ Es tu madre, Amaya”.
Sabía que la voz venía de la figura en lo alto de la cascada. Y volvió a ver hacia arriba, pero fue entonces que notó que aquella mujer, ángel o demonio, ya no se encontraba en el lugar. Fue lo último que vio porque se despertó de su sueño y se decidió a que tan pronto llegara el alba llegaría hasta ese lugar en el bosque y que nada ni nadie impediría que lograra llevar a cabo su cometido.
Recordó que al llegar al claro se detuvo en uno de los últimos árboles porque vio a una figura arrodillada a lo pies del lugar donde se encontraba en su sueño. Tenía puesta una capa de piel blanca y por un momento pensó que era la misma figura de su sueño. Se acercó cauteloso lo más que pudo y se escondió tras una roca grande cercana al río a unos cuantos metros del pie de la cascada, donde estaba la tumba.
La figura no se dio cuenta de que no estaba sola. En eso, el viento sopló y la capucha dejó al descubierto su cabello largo de un color púrpura, entre rojizo y morado; lo tenía recogido en una cola alta y en la base de esta habían dos plumas azules como adorno. Tendría unos veinte años talvez; no era muy alta, pero era atlética y aunque no era fea se veía feroz, aunque talvez solo se trataba de esa mirada cargada de odio que brillaba en su cara.
El pudo oír sus pensamientos entonces, claros, como una voz en su cabeza. No le asombró, siempre había podido lograrlo; de hecho cuando vivía con los gitanos su truco para ganar dinero consistía en adivinar lo que pensaban las otras personas. A los extraños les divertía y les asombraba. Siempre le preguntaban como hacía para lograrlo. El sonreía y encogiéndose de hombros decía: “_ Es solo suerte”, mientras recogía el dinero ganado y las personas se marchaban aún preguntándose cómo lo había logrado.
La voz de esta chica no era la misma que había oído en su cabeza antes. Se oía opaca y llena de rencor y de ira.
“_ ¿Cómo pudiste dejarme así madre?_ le reprochaba con sus pensamientos_ ¡No puedo creer que hayas sido tan débil! Primero que todo no puedo perdonarte que te enamoraras de un hombre tanto como para consentir usar la transfusión de energías con el y luego quedar embarazada de el. ¡Qué asco! ¡Los hombres son inferiores a nosotras! ¡Siempre lo han sido! Luego, tener un hijo varón… ¿Cómo pudiste atreverte a eso?... ¡Tienes lo que te buscaste por haber dejado que ese demonio te poseyera! No te importó dejarme, ¡Así que no me importa que estés muerta! Vengo a verte por última vez en mucho tiempo quizás. Ese niño que tuviste, mi querido hermano, no murió. Aura vio su energía latiendo viva en la fogata de luna llena. Yo misma voy a buscarlo con todas mis fuerzas. Quiero que sepas que cuando lo encuentre, pienso matarlo y no habrá nada que me detenga. El dejará de existir, como debió haber sido hace mucho tiempo. ¡Como debe de ser!”
_ ¡Silvana!_ se oyó una voz que se encaminaba al lugar_ ¡Es hora! Debes marcharte ahora. ¿Estás bien?
_ No te preocupes Fabiana. ¡Claro que estoy bien! ¡Estoy mejor que nunca!
_ Yo fui su mejor amiga hace un tiempo_ dijo con tristeza_ ¡Cómo me gustaría volver el tiempo atrás!
_ ¡A mi no! ¡Es una traidora que no merece vivir!_ repuso con rabia_ Sabes bien que la única madre que conozco eres tu_ dijo más calmada.
_ ¿Cómo no iba a cuidarte? ¡Eras tan pequeña entonces!
_ ¡Pero aún así lo recuerdo todo!_ dijo secamente.
_ ¿Estás segura de lo que vas a hacer?
_ ¡Nunca dudo en cosas como esta!
_ ¿Cómo harás para buscarlo en un mundo lleno de hombres, a los que desprecias tanto?
_ Fingiendo lo que no soy. Solo iré contra mi naturaleza para conseguir mi propósito… Va ser en verdad difícil el menguar mi verdadera naturaleza, pero si lo logro, ¡Habrá valido la pena!... No intentes hacerme recapacitar o desistir. ¡No lo lograrás!
_ Si así debe de ser… ¡Cuídate, que la suerte esté de tu lado!
Esa chica tan fiera se volvió a colocar la capucha de su abrigo sobre su cabeza y se marchó. Casi no podía creerlo. Aquella era su hermana entonces. ¡Y lo odiaba de veras! Estaba dispuesta a todo con tal de matarlo… Pues lo sentía mucho en verdad porque no estaba dispuesto a dejarla.
Le dolió saber que todos en ese lugar lo odiaban, incluso, seguro que su madre también lo odiaría si viviera, a fin de cuentas se veía a la legua que en ese lugar todas las mujeres odiaban a muerte a los hombres y no veía porque se madre pensaría diferente. Habían dicho que su padre era un demonio, probablemente la había hechizado para abusar de ella o algo por el estilo.
Ahora estaba otra vez ahí, frente a la tumba de su madre, no sabía porqué. El viento comenzó a soplar con fuerza haciendo que la nieve nublara el paisaje. Aquello amenazaba con convertirse en una tormenta.
En eso, alzó a ver hacia la roca en la cima de la cascada y la vio ahí de nuevo. La figura de blanco, parada sobre la roca mirándolo fijamente.
_ ¡Yoshi!_ oyó el eco en el viento.
El viento lo hizo cerrar los ojos con fuerza por unos instantes. Para cuando los volvió a abrir vio a la figura de pie a su lado, detrás de la estaca de madera. Se dio cuenta de que no se podía mover, estaba arrodillado al pie de la estaca y no se podía poner en pie.
_ ¿Quién eres? ¿Qué eres?_ preguntó asustado viendo a esa mujer frente a el.
Era alta, casi de su estatura; tenía la figura como de una bailarina clásica. Su piel era blanca, blanquísima con leves tonos de escarcha azulada; sus ojos eran de un celeste claro casi blanco y sus labios de un lila pálido escarchado. Sus cabellos larguísimos, que llegaban más debajo de sus caderas eran lacios de un color plateado suave; brillaban como la diamantina y flotaban suavemente en el viento. Su único vestido era un traje hecho como con trozos de gasa suave y transparente en colores blancos celeste y plata. Estaba descalza parada sobre la nieve.
Aunque Yoshi nunca había sentido atracción por ninguna mujer esta le pareció muy hermosa, y a la vez peligrosa. Trató de entrar en su mente y no pudo lograrlo. ¿Quién era ella? ¿Por qué temblaba de miedo al mirarla?
Ella se agachó hincándose frente a el. Lo miraba sin temor alguno, sin ninguna emoción en el rostro. No le gustaba que ella estuviera tan cerca del suyo, parecía un depredador que miraba a su presa analizándola antes de devorarla. Ella estiró su mano y acarició sus cabellos negros haciendo que la nieve cayera de ellos y lo miró fijamente a los ojos.
“_ ¿Qué quieres de mi?”_ se preguntaba confundido.
La verdad es que nunca antes nadie le había hecho un cariño y esto lo hacía sentir incómodo. ¿Y si ella era una de ellas, de las de la tribu? ¿Iría acaso a matarlo? Ella se acercó más a el, hasta que sus rostros estuvieron demasiado cerca. Esta vez sintió que de veras algo malo le iba pasar. La mujer se acercó a el y levantándole su rostro con suavidad lo miró a los ojos y lo besó.
Sintió que se perdía totalmente en ese beso largo y frío, un beso como de hielo que sintió en todas sus entrañas y lo adormecía al tiempo que le nublaba la mente. Sentía que el aire le faltaba, que su cuerpo se adormecía y se congelaba, y que todo se iba poniendo muy oscuro. Pensó que ese sería su fin.
Antes de perder el conocimiento lo último que pudo recordar fueron dos ojos celestes claros, fríos como el hielo, viéndolo directamente a sus ojos oscuros mientras lo besaba; y aquel beso eterno, que le cortaba el aliento haciéndolo caer en un vacío profundo.BUENO, HISTORIA NUEVA, ESTA LA IRE PUBLICANDO LOS CAPITULOS DE UNO EN UNO , ESPERO TUS COMENTARIOS.
Por cierto, así más o menos me imagino a Yoshi (claro no tan bien vestido jajaja) Es un actor coreano llamado Ji Jin Hee, y me encanta como sale en varias telenovelas coreanas, sobre todo en una que se llama La Joya del Palacio.
Esta reflexion va dedicada a todas uds, las que me leen, las que solo me siguen, las que comentan e inclusive aquellas personas que me ignoran o intentan hacerme daño(porque me hacen ser más fuerte de lo que ya soy). Todas y cada una son importantes para mi, y, talvez, aunque tu nombre no este en uno de los premios, eres parte de mi de una forma única, que solo la tecnología nos permite. Somos todas amigas por medio de internet, así que sin más, esto, chicas, es para ustedes con cariño:
Hay personas importantes y otras no tan
importantes, que cruzan por tu vida y la
tocan con amor, o sin cuidado, y continúan . . .
Existen personas que se alejan y tú suspiras
con alivio y cuestionas por qué tuviste que
haber tenido contacto con ellas.
Existen personas que se alejan y tu suspiras
con nostalgia y te preguntas por qué
tuvieron que alejarse y dejar ese enorme
vacío en tí.
Los hijos se alejan de los padres, los amigos
se separan, y la vida sigue.
Personas cambian de hogar, personas
crecen separadas, enemigos odian y se alejan.
Piensas en todos aquellos que han pasado
por tu memoria, miras a los presentes
y te cuestionas.
Yo creo en el Plan de Vida de Dios, Él pone
y quita personas en nuestra vida, y cada
una de ellas deja huella en nosotros.
Descubres que estás hecho de pequeñas
piezas de todos aquellos que han pasado
por tu vida . . .
Eres más por ellos, y serías menos si no
hubieran tocado tu vida.
Si seguimos juntos, o si algún día nos
tendremos que separar . . .
¡¡ Gracias por tocar mi vida !!
Para uds, mis criaturas mágicas preciosas de cuento de hadas, con cariño:





Reglas del Meme.
*Agradece a quien te lo da.
Muchisisimas gracias A Bonnie del Rincon de Bonnie, unos de los blogs mejor escritos que haya visto desde hace algún tiempo.
*Contestar a las Preguntas.
1- ¿Te gusta Harry Potter, por que?
Me encanta, porque es una historia mágica que te absorbe por completo, además de ser una historia que hizo que muchos niños alrededor del mundo le encontraran el gusto a la lectura.
2- ¿Qué significa para ti la Saga de Harry Potter?
Significa buenos momentos de lectura placentera y de aventuras mágicas.
3- ¿Cuál es tu libro favorito de la saga y por que?
El número 6: Harry Potter y el Principe Mestizo, talvez porque los personajes son un poco más maduros en cuanto a las cosas que están viviendo.
4- ¿Cuál es tu personaje favorito de la Saga?
Draco Malfoy, talvez porque representa el hecho de una persona que está creciendo en una familia que te induce a vivir en el lado oscuro, pero que al final descubre que es como cualquier otro, que no quiere matar al director, pero que tiene que hacerlo a sabiendas de que si no lo hace, alguien de su familia sufrirá mucho y que al puro final, vive como una persona completamente normal demostrando que todos tienen una oportunidad de enmendarse.
5- ¿Quién es tu profesor de Hogwarts favorito y por que?
Me encanta Severus Snape, y seguramente yo sería muy buena en pociones ya que es como cocinar según la receta, mientras seas exacta las cosas estarán bien y tendrán el resultado esperado.
6- Si puedieras vivir en el mundo de Harry Potter ¿qué serias, un mago o bruja, un mortifago, un elfo, un duende, un gigante o cualquier otro y por que?
Seguramente sería una bruja, porque me parece genial eso de usar magia y de haber ido a Hogwarts estaría en Slytherin o en Ravenclaw.
7- ¿Has visto todas las películas de Harry Potter de hasta ahora, cuál es tu favorita?
Me gusta mucho la sexta, aunque tiene cosas diferentes al libro. La peor de todas es la 3: o sea, si quieres dirigir una peli de estas, o te lees el libro, o no la diriges, no puedes terminar con algo que pasó justo a la mitad del libro.
*Dar a 10 personas.
1. Yuri.
2. Citu.
3. Angy.
4. Luz.
5. Angie.
6.Annie.
7. Nenina.
8. Lucia.
9. Bambi.
10. Paula.
Por Cierto: Gracias a Angy por este premio de fin de semana, se lo entrego al que lo quiera. Lo tengo desde la semana pasada, pero nunca toco la compu en los fines de semana. Sus blogs, Out of the Blue y Angy's Spot son de lo mejor que hay en la red.
XXI
Al día siguiente, Lucas no había podido dormir; seguí preguntándose el por qué de la actitud del profesor Isaac. ¿Por qué estaba tan triste? No era por Amarilis, la noticia de que ella había muerto la había dicho con frialdad. Entonces…
Una idea se le vino a la cabeza. ¡No podía ser!
Fue a buscar al profesor, él podría aclararle todo lo que necesitaba saber.
Cuando llegó a su cuarto, todo estaba despedazado y lleno de sangre, pero no había nada. Corrió enseguida al salón de clase; sabía cual era porque hasta hace un tiempo él había estudiado ahí. Lo encontró empacando unas cosas y con una maleta ya lista a un lado.
_ ¡Se va! Profesor, ¿De verdad se va?_ dijo asombrado.
_ ¡Sí, la verdad es que todo esto ha sido demasiado y no lo soporto más! ¡Quiero irme de aquí y no regresar! Anoche hablé con la rectora y ella está de acuerdo.
_ Pero, ¡Usted es uno de los mejores profesores, no se puede ir! ¿A dónde irá?
_ ¡Lejos, muy lejos donde no tenga que pensar en lo que pasó aquí!_ dijo Isaac y se le vinieron las lágrimas.
_ Profesor, usted no se va por eso ¿Verdad?_ dijo Lucas.
_ Es lamentable ver morir a tus alumnos_ dijo él.
_ ¡Usted no está así por Amarilis! ¿O me equivoco?
Isaac lo miró seriamente.
_ Yo se que esto es por Alix, o por Neela, cómo quiera llamarla. Yo se… que ella me dejó por usted. ¡No, ella nunca me lo dijo! Pero… Ella estaba embarazada ¿Verdad? ¡Por eso usted tenía la flor Vitalix!
_ Sí, ella estaba en estado, pero…
_ ¡No! ¡No lo diga! Jeremy me contó que lo oyó decir que no la lastimaran porque ella esperaba un bebé suyo.
_ Lucas… nunca quisimos lastimarte. Lo del bebé vino mucho después de que te fuiste. Ella nunca te haría daño y por eso terminó contigo, para que iniciaras una vida sin ella. ¡Estaba muy feliz cuando recibió tu carta!
_ ¡No tiene que justificarse profesor! Ella hacía las cosas según le nacieran. Yo estoy ahora comprometido y seguramente seré feliz; es solo…_ y en este punto comenzó a llorar_ ¡Que me duele saber que nunca más la volveré a ver!... ¡Yo la amaba tanto!
_ ¡Yo se que sí! Se cómo se siente. Pero, si te hace feliz saberlo, creo que ella nunca dejó de amarte. Siempre te amó de una manera única y especial solo a ti, y aunque me duela reconocerlo, eso ni yo voy a poder borrarlo nunca.
_ ¡Jeremy dice que estoy loco! ¡Que ella mató a mi abuelo! ¡Talvez lo estoy!
_ El amor y la locura son a veces la misma cosa. Nunca se lo he dicho a nadie, pero ¿Ves esto?_ dijo Isaac abriendo su camisa_ Cuando yo era un niño, ella intentó matarme. Lo volvió a intentar ahora y aún así, yo todavía la amo_ dijo sonriendo con amargura_ ¿Y qué puedo hacer yo? Sobre el corazón no se manda.
_ ¿De verdad se va a ir?
_ ¡Sí, quiero comenzar de nuevo!... Creo que es lo que ella querría.
_ ¡Yo también lo voy a hacer! Me casaré y formaré mi vida de nuevo. Pero nunca ¡Nunca! Voy a olvidarla, o a olvidar el amor que siento por ella. ¡Adiós profesor!
_ ¡Adiós Lucas! ¡Ojalá que tengas una buena vida!
Lucas se alistó y volvió al lado de su novia. Se casó con ella al poco tiempo.
Isaac se fue al encuentro de Anthea. La encontró en la orilla del mar al atardecer del segundo día, como ella le había dicho. Fue un reencuentro feliz.
Cuando nació el niño lo llamaron Lucas por acuerdo de los dos.
Vivían a la orilla del mar. Ella daba clases de danza y canto a los niños del pueblo y él de historia. En las noches, en una fogata a la orilla del mar, Isaac les contaba cuentos a los niños y a cualquiera que quisiera oírlos.
A veces, venía gente de muy lejos.
XXII
Un día mientras el pequeño Lucas jugaba en la playa, vio a una niña bellísima que se acercaba a él. Tenían como cinco años ambos.
_ ¡Hola! Yo me llamo Lucas. ¿Quieres jugar conmigo?
_ ¡Hola Lucas!_ dijo riéndose la niña.
_ ¿Qué es tan chistoso?_ preguntó él.
_ ¡Nada! Que mi papá también se llama Lucas. ¡Yo me llamo Alix!
_ ¡Es muy bonito! Es el nombre de un hada ¿Sabías?
_ ¡Sí, por eso me lo puso mi papá!
_ ¿Vienes a quedarte?_ dijo el niño.
_ ¡No! Solo voy de paso. Me dejaron jugar mientras compran provisiones. Después nos iremos a visitar a mis abuelos.
Jugaron un rato al cabo del cual el padre de la niña vino a buscarla.
_ ¡Alix, amor, ya nos vamos!
_ Mi papá es un Caballero de la Orden de la Luz, ¿Sabes? Es uno de los jefes.
_ ¡Ah, debe ser un señor muy valiente! Mi papá es profesor.
_ ¿Es un elfo igual que tú?_ preguntó la niña.
_ ¡Sí, se llama Isaac!
_ Papá, ¡Este niño se llama como tú!
En eso una mujer muy hermosa, vestida de blanco y con cabellos blancos vino hasta donde estaba el niño.
_ Lucas, no molestes a la gente!
_ ¡Mami! ¡Esta es mi amiguita Alix!
Anthea volvió a ver a la niña y a su padre. No cabía duda alguna, era Lucas.
_ ¡Mucho gusto!_ dijo ella.
_ ¡Tu mamá es muy bonita!_ dijo la niña.
_ ¡Sí, eso dice mi papá!_ dijo el niño_ ¡Lo dice todo el tiempo!
Ella sonrió. Lucas la miraba fijamente y al final en el brillo de sus ojos, ahora de otro color, reconoció a aquella que había amado siempre. Sonrió con todas sus fuerzas y sintió una gran alegría que le llenaba el pecho.
“_ ¡Estás viva!”_ pensó él.
“_ ¡Eres feliz, qué bien!”_ dijo ella en su mente.
“_ Siempre voy a amarte”_ pensó él.
“_ Yo también. Cuando veas la luz primera del día, ahí estaré, toda entera para ti Lucas”_ dijo ella en su cabeza.
_ Debemos irnos. ¡Despídete Alix!_ dijo Lucas.
Los niños se despidieron y sus padres se miraron por última vez. Cuando ya se alejaba, Lucas miró hacia atrás pensativo.
“_ Anthea, mi nombre ahora es Anthea”_ oyó la voz de ella en su cabeza.
Pensó en que ella también era feliz ahora y estuvo tranquilo de saberlo. Él también era muy feliz.
Ella llegó a su casa y le contó lo sucedido a Isaac. Este se alegró de saber que Lucas estaba bien y que era feliz.
Nunca más se volvieron a ver.
Ese día en la noche, estando uno al lado del otro abrazados en su cama, él le preguntó si la había hecho feliz, si de verdad estaba mejor con él que con Lucas.
_ ¡Claro que sí!_ dijo ella mirándolo a los ojos_ A ti es a quien amo. ¡Nunca he sido más feliz! ¡Nos pertenecemos el uno al otro y nunca más nos separaremos!
_ ¿Entonces si me amas?_ dijo él.
_ ¡Con todo mi corazón!_ dijo ella besándolo.
Fin del Segundo Cuento.
ESPERO TUS COMENTARIOS!!!
PROXIMA SEMANA: CUENTO TRES: LA MARCA DE UN BESO DE BUENAS NOCHES: LA HISTORIA DE YOSHI.